El acné es la inflamación de las glándulas pilosebáceas de la piel que cursa con la obstrucción de sus poros y la aparición de diferentes lesiones en la piel.
Según los últimos datos, la mayoría de los afectados se encuentran entre los 12 y los 25 años. Sólo en España hay tres millones y medio de personas con acné. Tres de cada cuatro adolescentes tienen acné de algún alcance, probablemente ocasionado por cambios hormonales que estimulan las glándulas sebáceas produciendo grasa. Existen dos formas clínicas: una leve, llamada acné polimorfo juvenil o acné superficial y otra más grave, denominada acné quístico y conglobata o acné profundo.
Manifestaciones clínicas
Las lesiones del acné aparecen de forma predominante en la cara y con menor frecuencia en la espalda, pecho y hombros.
El acné es una enfermedad polimorfa, es decir que adquiere una gran variedad de formas en su presentación como:
Seborrea: Es el exceso de secreción sebácea que aparece en zonas como el centro de la cara (nariz, mentón y frente) y del tórax. La piel aparece brillante, untuosa, con dilatación aparente del orificio de salida del folículo pilosebáceo. Aunque los pacientes acneicos producen más cantidad de sebo que los no afectados, la intensidad del acné no siempre está relacionada con la intensidad de la seborrea.
Comedón: Es la lesión más característica del acné. El comedón cerrado es difícil de visualizar, apreciándose una sobreelevación cutánea de color blanquecino o amarillento. El comedón abierto o espinilla suele ser plano o aparecer como una pequeña elevación dura de color negro debido a la acumulación de melanina.
Pápula: Es la inflamaci´n del comedón con enrojecimiento, aumento del tamaño entre 1 y 4 milímetros, dolorosa sobre todo del comedón cerrado. El comedón abierto se inflama cuando se manipula sin asepsia.
Pústula: Es la evolución de una pápula, con elevación de la piel por una vesícula de contenido purulento de profundidad variable, que se acompaña de escozor y dolor.
Nódulo: Es una lesión infiltrante profunda, recubierta de piel normal que evoluciona lentamente hacia la inflamación y resolución con formación de cicatrices. Puede originar abscesos con fluctuación y drenaje de pus al exterior.
Cicatrices: Las cicatrices pueden ser atróficas o hipertróficas o queloideas. Los queloides aparecen como lesiones abollonadas, bien delimitadas, pero irregulares de color rosado a rojo oscuro.
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Causas
Actividad hormonal: La secreción sebácea depende de los andrógenos, tanto de origen gonadal como suprarrenal que aumentan a partir de la pubertad.
Hiperactividad de las glándulas sebáceas.
Irritación cutánea
Acumulación de células de descamación.
El estrés y la menstruación pueden empeorar el acné, es por eso que las mujeres con piel grasa o mixta tienden a sufrir de acné con más frecuencia.
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Tratamiento del acné
El tratamiento del acné varía según la severidad de las lesiones presentes. Como medidas generales para todos los casos son:
Evitar el uso de cosméticos grasos.
Lavar la piel con agua y jabón neutro o antiséptico.
Las modificaciones dietéticas no influyen en el proceso.
En algunos casos se ha verificado que la exposición a rayos solares ofrece cierto beneficio, sin embargo una sobreexposición podría resultar perjudicial.
También en lo posible trate de evitar las siguientes comidas.
Todo lo que sea frito (papas fritas, hamburguesas, etc).
Frutas secas y maní (o cacahuete).
Pizzas.
Productos lácteos alto en grasos (queso, leche y otras cosas).
Carne de cerdo y de pollo.
Condimentos (mayonesa, aji, etc).
Chocolate o comida que contenga cacao.
Lavese en lo posible la cara 2 veces al día (al despertar y al acostarte) pues si es lavada con frecuencia se resecara la piel y eso empeorara el acné.
El acné constituye un verdadero problema estético. La suciedad no es la causa del acné, pero la suciedad y la grasa sobre la cara pueden agravar el problema. Por ello, es imprescindible extremar medidas de higiene para cuidar su cutis.